domingo, julio 01, 2007

De esclavitud y de cadenas

Queriéndote como ya no se estila, sin una
gota de decencia. Me casaré contigo todas
las veces siempre que sea estrictamente necesario.
Porque eres en mi caso lo que la fe suele ser para
los desesperados. Quizás
superstición, quizás vocación
de suicida incandescente sin una gota de cordura.

Si pensara menos con la cabeza, menos con el
corazón, y más con la entrepierna,
el triunfo del amor en estos tiempos de pena y
olvido, el vino y la misería devolvieron a
mi casa la flecha arrojada. La palabra ya dicha,
la oportunidad despreciada, la vida pasada que no
volverá y es un hecho ...

Te fecundaría con un simple pensamiento de
amor, para algo ha de servir este dolor que
siento, lo siento, esta pálida tristeza de
deseo, de esclavitud y de cadenas. No me importa
saber quién soy, si es que soy alguien o
aprendiz de puta o crucigrama sin resolver. Esta
pasión de enredadera, de cumbre o
precipicio de cilicio o mansedumbre.

Si pensara menos con la cabeza, menos con el
corazón y más con la entrepierna, el
triunfo del amor en estos tiempos de pena y
olvido, el vino y la misería devolvieron a
mi casa la flecha arrojada. La palabra ya dicha,
la oportunidad despreciada, la vida pasada que no
volverá y es un hecho ...

Enrique Bunbury

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1 Comentarios:

A la/s 4:54 p. m., Blogger Selene dijo...

Heroes!
Hermosa letra.

Encontré el blog por el de Lady Amélie.

Un saludo, pasaré más a menudo por aquí.

 

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